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NADA NUEVO PARA LA MENDOCINA

Por CORREPI [18.09.05]

(El martes 13 la Revista XXIII encargó a CORREPI una nota a propósito del jugador de fútbol al que un cabo de la policía mendocina disparó a quemarropa. El compañero Daniel Stragá la redactó y envió, pero al salir la revista notamos que en su lugar los Lanata boys publicaron otra del políticamente correcto CELS, que atribuye el hecho al "alto grado de autonomía de algunas policías"... Este es el artículo que XXIII no quiso publicar:)

Hace exactamente 6 años, Roberto Luquez tenía 17. Caminaba por las calles polvorientas de Maipú, Provincia de Mendoza, cuando lo interceptaron tres policías. No tenía documentos y echó a correr. Se escondió dentro de una casa. Hasta allí lo fue a buscar el cabo Schiarello. Portaba una Itaka cargada con perdigones de goma. Cuando lo tuvo enfrente le disparó al pecho a una distancia de 70 cm. A las pocas horas moría en un hospital.

El mismo método, la misma arma, las mismas postas de goma, la misma policía. Mendocina y de gatillo fácil.

El mismo método, la misma arma, las mismas postas de goma, de cualquier policía en el país a la hora de “encarrilar” cualquier incidente en un espectáculo deportivo. El de Mendoza no es un loquito suelto. En las filas policiales no hay “loquitos”, ni abusos ni excesos.Innumerables son los hinchas de cualquier club y de cualquier división del fútbol argentino lesionados por balas de goma disparadas por la Federal o las provinciales. No son nuevos los escopetazos en tórax o rostro, con perforaciones pulmonares o pérdida de la visión provocadas por “guardianes del orden”. Que espectadores sean lesionados, aún gravemente, por efectivos policiales, no es novedoso. Como tampoco es novedosa la violencia policial en el marco futbolístico. Este año se cuentan dos muertos, en Córdoba y en el Bajo Belgrano.Lo que es novedoso es que, por primera vez, la policía la emprende con un participante del espectáculo deportivo. Es la primera vez que atentan contra un jugador de fútbol.

Como a Roberto Luquez, a Carlos Azcurra le tiraron a quemarropa, impactando en el pecho. El médico del plantel de San Martín de Mendoza fue clarito: “podría haber muerto en el acto”.Las imágenes televisivas y fotográficas fueron demasiado contundentes como para encubrir el hecho. Las pruebas demasiado elocuentes para que hasta el propio gobernador saliera a alentar condenas. Ahora el cabo Marcial Maldonado de la mendocina está acusado por homicidio en grado de tentativa. Probablemente la indignación “deportiva” (¿por qué, señores periodistas, estos hechos van a las páginas deportivas y no a las policiales?) mantenga el hecho en la opinión pública o publicada. Es de esperar que cuando sea la hora de juzgar su conducta criminal, los jueces no consideren que se trató de un hecho culposo, por negligencia, impericia, imprudencia. Que no digan que Maldonado “se equivocó” y lo premien con penas que no alcanzan ni a cubrir la expectativa de justicia.

Fuente: CORREPI- Boletín Informativo N° 341
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