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Las usinas ideologicas y el futbol basura

Reconozco antes de empezar que soy hincha de River, pero por encima de River soy simpatizante del buen futbol. Eso significa que si veo un Huracán, un San Lorenzo, un Velez, un Independiente, un Racing, un Chacarita, un Godoy Cruz o incluso un Boca que apuestan por otro futbol diferente al que sufrimos en la actualidad soy capaz hasta de aplaudirlo de pie. Porque el buen futbol creo no tiene camiseta. Y nivela para arriba. Exige más incluso del equipo del cual soy hincha.

El periodismo del monopolio del futbol (TyC, Fox) que ha fatalmente aterrizado en las transmisiones de la AFA "Futbol para todos" no ha hecho nada (ni hace) para frenar el vaciamiento del futbol argentino y al mismo tiempo el crecimiento de las ventas de los jovenes talentos al exterior, especialmente Europa. Se sigue jugando mal y todos miran a un costado. Y hasta aplauden con alevosía.

Soy ramoniano porque recuerdo ese equipo del 96,97 y se acerca al ideal de futbol que quiero ver para cualquier equipo del futbol argentino y en especial para mi River. Soy tambien cappista si se quiere porque gocé del futbol que le hizo jugar al Racing de fines de los 90 y también al robado pero a la vez recordado Huracan de 2009. Necesitamos los hinchas del buen futbol hacer una autocritica de por que llegamos a donde llegamos y por que tambien no hicimos nada para protestar por esa estafa al futbol que fue el robo al equipo de Huracan de 2009. Porque si bien todos sentimos una camiseta creo que en el fondo lo que queremos ver es buen futbol que es lo que nos vienen robando lamentablemente desde hace mucho tiempo.

Este robo al futbol no puede ser posible si no hay una usina ideologica que lo sustente y hasta lo justifique. Esta usina se ve claramente en el ejemplo del golpe a Lamela de la semana pasada. Se juega casi al límite de lastimar al rival (esto me hace acordar al bidón de agua podrida de Bilardo, con el claro mensaje de destruirlo de alguna manera para derrotarlo por los puntos). No son casuales la reiteración de, entre otras lesiones, fracturas de tabiques, rotura de ligamentos por sobrecarga física, ni tampoco los desvanecimientos producto de choques permanentes entre futbolistas transformados en maratonistas y gladiadores.

Retomando el caso Lamela durante toda esa semana el eje de debate mediático giró en torno a si hizo bien el pibe en sacarse las fotos en vez del repudio a quien le fue tan mal ( cabe recordar que este jugador tambien lastimó a Noir creo jugando para Rosario Central contra Boca). Es decir que se despojó de su origen (la patada desleal de un adversario) y contexto (la no expulsión de quien cometiera semejante infracción en el marco de un referato irregular que le invalidó un gol legítimo a River) la acción, y el eje de debate se trasladó a si Lamela debía o no permitir que circule la foto de su pierna ensangrentada para evitar cargadas, que paradójicamente, ellos estimulan poniendo el eje de debate en donde lo ponen. Se ha llegado a practicar una supuesta defensa de Lamela (y a la vez un ataque a la dirigencia de River) por publicar las fotos de su pierna ensangrentada tras un golpe intencional de un compañero rival que fue directamente a lastimarlo.

Evidentemente no existe protección a los habilidosos ni de los árbitros que imparten justicia supuestamente con un criterio de proteger a los que juegan ni desde el periodismo que sigue y comenta futbol.

En qué punto de putrefacción estamos? Qué es la porqueria que vemos y no cuestionamos? Técnicos con centimetros en mano, midiendo hasta donde atacar y con cuantos defender; Meterse atras, replegarse y ver si de contra se saca la lotería. En esto terminó el futbol argentino: en querer matar a un adversario (como Insaurralde a Mancuello) con la total complicidad de los árbitros (Insaurralde recibió sólo amarilla) y la complicidad del periodismo que no repudia estos actos casi criminales. Todo es tirar la pelota lejos para no arriesgar. Y dejar pasar. Mientras tanto quien tiene micrófono se dedica a lograr la reproducción de un ciclo triste.

Hoy viendo Estudio Futbol veo a Alejandro Fabbri quien le guardo cierto respeto al menos hasta hace un rato iniciando un debate detractor de Cappa por el titulo de una nota ("La preparación física es para gente de mi edad, para no engordar ni tener colesterol" ) sobre una charla que dio en estos días en el contexto de silencio del DT de River por las polémicas que el periodismo genera cuando saca de contexto sus palabras ( ver http://www.eldiarioargentino.com/355958-Angel-Cappa-La-preparacion-fisica-es-para-gente-de-mi-edad-para-no-engordar-ni-tener-colesterol.note.aspx ) y es Fabbri para mi asombro quien da pie para generar un debate falso más sobre "futbol y exceso de preparación física" que deriva irremediablemente en el futbol asqueroso que padecemos, entre otros factores. Duele que Fabbri no haya rescatado de esa conferencia alguna frase humanista de las que dejó Cappa para iniciar un debate transformador de algo que evidentemente está mal. Así estamos. Evidentemente mal. A tal punto que quienes esperamos ver el viernes pasado el partido del año entre Estudiantes y Velez, puntero y escolta respectivamente, nos quedamos con el sabor amargo de ver una porquería más y hasta peor que las habituales. Si los dos mejores equipos del futbol argentino juegan a eso estamos realmente perdidos. Da al menos para pensarlo.

Finalmente le pido a Fabbri por el respeto que le tengo todavía que lea la nota entera en vez de el título o si no que rescate algun fragmento de los dichos de Cappa de ayer como por ejemplo el siguiente. “No solamente uno le enseña a un jugador a jugar, sino tambien a vivir. Le enseña la ética del juego. Yo también me siento orgulloso porque hice y hago lo mejor que yo puedo. Entrego lo mejor de mi mismo y entonces me siento muy bien, y si pierdo me cabreo en ese momento pero me siento bien. En cambio, si yo tiro la pelota a la mierda, la tiro lejos, entonces no me siento bien porque estoy traicionando mi sueños. El pibe que juega en cualquier equipo sueña con ser Francéscoli, Alonso, Aimar, Saviola, no sueña con tirar la pelota afuera. Entonces si el tipo no traiciona su sueño también se siente bien. Uno le enseña a vivir porque lo más grande que tiene un jugador de fútbol y una persona es el sueño, la esperanza”.

Si estamos en condiciones de generar un debate distinto, será posible soñar con otro futbol.

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